Compré el dispensador más por casualidad que por necesidad. Me gustó la cosa de plástico brillante que nunca había visto antes. Y luego lo aprecié en la cocina con mi mujer. Realmente ayuda a verter exactamente la cantidad adecuada de aceite, vinagre y salsas. Mi mujer y yo también tenemos perros a los que hay que dosificar aditivos alimentarios líquidos. Cogí una botella de salsa con un cuello que se ajusta al dosificador, la lavé bien, vertí en ella el aditivo alimentario, coloqué el dosificador en la botella y ahora puedo verter en la comida de mis perros la cantidad de nutrientes que necesito sin tener que acordarme de los vasos medidores, las cucharas y las jeringuillas médicas que solía utilizar y que tenía que lavar después de cada uso.
Vladyslav Klochkov